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¿QUÉ está CAUSANDO la INFLACIÓN mundial?

¿QUÉ está CAUSANDO la INFLACIÓN mundial?

Introducción:

La inflación aumenta y la perspectiva de una crisis del costo de vida se avecine sobre muchas personas en todo el mundo. En abril se registró un aumento del IPC (índice de precios al consumo) del 8,3%, mientras que la inflación en Estados Unidos se ha mantenido en el nivel más alto de los últimos 40 años.

Impulsada por los costes de los alimentos y la energía tras la pandemia del COVID-19, la inflación se ha visto agravada por la invasión rusa de Ucrania.

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¿QUÉ está CAUSANDO la INFLACIÓN realmente? - VisualEconomik

Desarrollo:

La inflación en Estados Unidos aumenta al mayor ritmo desde 1981, empujada por el precio récord de la gasolina. Y no son solo los costos de la energía: los ciudadanos sienten en los bolsillos el aumento del costo de alimentos y vivienda, entre otros.

El 2021 llegó con una fuerte recuperación que ahora se estanca por la guerra: el conflicto, además de aumentar la inflación, reduce el crecimiento de la economía. Para abril de 2022, el FMI proyectaba que el crecimiento mundial se redujera de un estimado del 6,1% en 2021 a 3,6% en 2022 y 2023. Esta cifra, además, representaba una baja con respecto a su previsión correspondiente a enero. Para luego de 2023, la perspectiva no mejora: se espera un crecimiento del 3,3% en el corto plazo.

“La guerra en Ucrania, los confinamientos en China, los trastornos de la cadena de suministro y el riesgo de estanflación afectan el crecimiento. Para muchos países, será difícil evitar la recesión”, afirmó el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass. “Los mercados están expectantes, por lo que es urgente fomentar la producción y evitar las restricciones comerciales. Se requieren cambios en las políticas fiscales, monetarias, climáticas y de endeudamiento para contrarrestar la asignación inadecuada de capital y la desigualdad”.

«El empeoramiento de los desequilibrios entre la oferta y la demanda, incluyendo los derivados de la guerra, y más aumentos de los precios de las materias primas podrían llevar a una inflación persistentemente alta, aumentando las expectativas de inflación y un mayor crecimiento salarial»

La coyuntura actual se asemeja a la de la década de 1970 en tres aspectos principales: perturbaciones continuas del lado de la oferta que favorecen la inflación, precedidas por un período prolongado de política monetaria altamente acomodaticia en las principales economías avanzadas; perspectivas de menor crecimiento, y vulnerabilidades que los mercados emergentes y las economías en desarrollo afrontan respecto de la aplicación de una política monetaria restrictiva que será necesaria para poner freno a la inflación.

Sin embargo, el episodio actual también difiere del que se vivió en los años setenta en múltiples dimensiones: el dólar es fuerte, lo que refleja un marcado contraste con la grave debilidad que tenía la divisa en esa década; los porcentajes de aumento de los precios de los productos básicos son menores, y los balances de las principales instituciones financieras son en general más sólidos. Lo que es más importante, a diferencia de los años setenta, los bancos centrales de las economías avanzadas y muchas economías en desarrollo tienen, en la actualidad, mandatos claros para la estabilidad de los precios y, durante las últimas tres décadas, han establecido un historial creíble de cumplimiento de sus metas de inflación.

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