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¡Sacúdete! – Samuel Rodriguez

¡Sacúdete! – Samuel Rodriguez

Rumbo a Roma

Cuando Pablo iba rumbo a Roma y naufragó la barca en la que iba, él y los demás tripulantes lograron llegar a la isla de Malta. Allí fue mordido por una víbora, pero no le hizo daño, lo que sorprendió a todos. Él no entró en pánico, solo se la sacudió con tranquilidad, porque sabía que nada podía dañarlo. Actuó de acuerdo a su identidad, no toleró esa amenaza, porque él sabía quién era.

Hch 28:3 Pero cuando Pablo recogió una brazada de leña y la echó al fuego, una víbora salió huyendo del calor y se le prendió en la mano.
Hch 28:4 Y los habitantes, al ver el animal colgando de su mano, decían entre sí: Sin duda que este hombre es un asesino, pues aunque fue salvado del mar, Justicia no le ha concedido vivir.
Hch 28:5 Pablo, sin embargo, sacudiendo la mano, arrojó el animal al fuego y no sufrió ningún daño.

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Somos lo que toleramos

Somos lo que toleramos, si toleras un ataque, eres alguien que no se ha convencido de su poder y capacidad. Sé firme en tu posición de persona renovada en Cristo, porque si eres complaciente con el ataque del enemigo, puedes resultar de nuevo cautivo de sus amenazas. La complacencia de hoy es la cautividad de mañana.

Nada de ser blando con la tentación, cierra la puerta de golpe al enemigo, haz valer tu superioridad. El cristianismo es defender posiciones, no es comodidad luego de alcanzar una victoria. No te duermas en tus laureles. Defiende lo que has recibido, tu salvación, no des tregua, no convengas con el poder del mundo, solo hay una verdad en Cristo y no se sacrifica por la cultura o la política. Sé firme y decidido.

Tu pasado te capacita

Todo lo que Pablo había vivido, lo capacitaba para hablar a serpientes y reprenderlas. Él ya no era la misma persona, había sobrevivido a un naufragio y la unción había venido en medio de esa tormenta. Si la serpiente lo quería envenenar, ya era muy tarde, ¡se había vuelto inmune! Era un sobreviviente y sabía que no había arma que prosperara en su contra, que nada podía hacerle daño. Sabía que ya nada podía separarlo del amor de Dios. Tu Señor ha puesto algo sobre ti, la unción que nace del naufragio te da el poder para reprender, confundir, desarmar y hacer huir al enemigo.

¡Sacúdete!

Hay serpientes que están atacando, pero sacúdete, como Pablo lo hizo y dile: “Ya es muy tarde. Tengo una unción que nació en la adversidad, ahora enfrento lo que antes me hacía correr”. Después de superar un naufragio salen las serpientes para probarte. Pablo no la toleró, se sacudió como diciendo: “Eso ya no me molesta, he sobrevivido y tengo una unción que nació en medio de la adversidad”.

Lo que sobreviviste te da la autoridad para sacudirte la tentación. Lo que pasaste fue por algo, no eres el mismo luego de la terrible tormenta que enfrentaste. Había cosas que antes te hacían correr, pero ahora estás de pie, eres un sobreviviente, por la gracia de Dios.

Hay situaciones que ya no te traen ansiedad y temor. Dile al enemigo que ya es tarde, ahora ya no te puede quitar nada, sus ataques no te intimidan, porque habitas al abrigo del Altísimo y bajo la sombra del Omnipotente. Tienes la capacidad de superar cualquier cosa, todo lo puedes en Cristo que te fortalece y nada te separará del amor de Dios.

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