Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros, por vuestra participación en el evangelio...
En Dios solamente espera en silencio mi alma; de El viene mi salvación. Sólo El es mi roca y mi salvación, mi baluarte, nunca seré sacudido. Salmo 62:1-2.