Te enseñare el camino – Pastor Luis Bravo

Te enseñare el camino – Pastor Luis Bravo

El salmo 32:8 es una de las promesas más hermosas y alentadoras de la Biblia. En este versículo, Dios le habla al salmista y le asegura que le hará entender y le enseñará el camino en que debe andar. Además, le dice que le aconsejará y velará por él con sus ojos.

Este versículo nos revela varios aspectos del carácter y el propósito de Dios para sus hijos. Primero, nos muestra que Dios es un Dios de sabiduría, que conoce el plan perfecto para nuestra vida y que desea revelárnoslo. Segundo, nos muestra que Dios es un Dios de amor, que nos guía con su palabra y su Espíritu, y que no nos deja solos en medio de las dificultades. Tercero, nos muestra que Dios es un Dios de fidelidad, que cumple sus promesas y que cuida de nosotros con su mirada.

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El salmo 32:8 también nos invita a responder a la gracia y la misericordia de Dios con obediencia y confianza. No debemos ser como el caballo o el mulo, que necesitan ser sujetados con freno y cabestro, sino que debemos acercarnos a Dios con un corazón humilde y dispuesto a seguir su voluntad. Así, podremos experimentar la alegría y la paz que vienen de caminar en la luz de su rostro.

El salmo 32:8 es una fuente de esperanza y consuelo para todos los que aman a Dios y buscan su dirección. Es una garantía de que Dios está con nosotros, que nos conoce, que nos habla, que nos instruye, que nos aconseja y que nos protege. Es una razón para alabar a Dios y agradecerle por su bondad y su fidelidad.

El salmo 32:8 es una promesa de que Dios te guiará y te enseñará el camino que debes seguir. Para aplicar este versículo en tu vida diaria, puedes hacer lo siguiente:

  • Confía en Dios y busca su dirección en todo momento. Ora y lee la Biblia para conocer su voluntad y escuchar su voz.
  • Busca la sabiduría y no actúes por impulsos o emociones. Reflexiona y medita sobre tus decisiones y las consecuencias de tus acciones.
  • Goza de la paz y la misericordia de Dios. Agradece y reconoce las bendiciones que Dios te ha dado y confía en su protección y cuidado.
  • Regocíjate en el Señor y alábalo. Adora y comunícate con Dios y con otros creyentes. Fortalece tu fe y tu relación con Dios.